Las reivindicaciones feministas

Las reivindicaciones feministas

Las reivindicaciones feministas en PDF

 José Carlos Mariátegui, 1924

Daniela Rojas, militante de Juventud Guevarista – Chile

Ariel Pefaur, militante de Juventud Guevarista – Chile

 Brillante. Esa es la categoría con la que podríamos englobar el desarrollo de praxis revolucionaria del peruano José Carlos Mariátegui. Como marxista ortodoxo[1], el fundador del Partido Socialista Peruano desarrolló una vasta obra intelectual que recorre las principales contradicciones –capital-trabajo, etnia-nación-, que se manifiestan desde una mirada profundamente latinoamericanista, de forma muy sutil -y por qué no plantear- adelantado a su tiempo histórico[2]. A su vez, una de las características del “El Amauta” es que dejó expresado un vivo pensamiento marxista en las formas más corrientes –Filosofía, Historia, Económica-, pero también a través de la literatura, artículos periodísticos y conferencias hacia el pueblo latinoamericano.

 Es en este sentido que Mariátegui, desde la realidad concreta del pueblo latinoamericano,  sumado a todo su dominio de la literatura marxista occidental, logra una abstracción fundamental para el desarrollo de una guía para la acción revolucionaria de los pueblos que se alcen en combate contra el capitalismo. Entre tales concepciones, Mariátegui  no olvidó una contradicción fundamental en el desarrollo teórico del marxismo, y de su instauración como forma de superación del capitalismo: el socialismo. Nos referimos al  problema de la mujer, la posición feminista. Al respecto, que hable Mariátegui:

‘’ No hay que ver en el feminismo una idea exótica, una idea extranjera. Hay que ver, simplemente, una idea humana. ’’

 “Nadie debe sorprenderse de que todas las mujeres no se reúnan en un movimiento feminista único. El feminismo tiene, necesariamente, varios colores, diversas tendencias. Se puede distinguir en el feminismo tres tendencias fundamentales, tres colores sustantivos: feminismo burgués, feminismo pequeño-burgués y feminismo proletario.”

 “En el actual panorama humano, la clase diferencia a los individuos más que el sexo.”[3]

Creemos que la importancia que le da Mariátegui al desarrollo de un posicionamiento feminista es sumamente importante para que los marxistas, quienes se plantean como revolucionarios,  desarrollen una política que en todos sus aspectos tenga la concepción intrínseca de la ética militante, la senda del hombre y la mujer nueva.

 Trataremos de sintetizar las ideas principales de este pequeño artículo de Mariátegui, escrito para la revista Mundial en 1924.

 1)      El feminismo es un problema mundial, no particular ni local, por ende sus luchas tienen un carácter universal. En este sentido, consideramos que tal desarrollo político, parte principalmente en las luchas burguesas por destruir la vieja sociedad feudal y absolutista. Las consideraciones que podríamos reconocer como feministas, las ubicamos como antítesis de fenómenos que manifestaba la política de la burguesía durante el proceso de la revolución francesa de 1789, principalmente.

 En cuanto al feminismo revolucionario de la sociedad capitalista, ubicamos su desarrollo principalmente en la lucha socialista, y en la Unión Soviética bajo la dirección de Lenin, como un momento profundamente histórico, como síntesis de la lucha por la situación de la mujer, frente al capitalismo y su explotación y dominación histórica.

 2)      El papel del capitalismo en la situación de la mujer es de suma importancia, como se puede apreciar en los pasajes del documento. Una mujer que es integrada a la fuerza de trabajo, al proceso de acumulación capitalista mundial, que se incorpora al estudio –es desplazada del trabajo doméstico y la producción sin valorización-, encuentra también en tales contradicciones de clase -tal como el trabajador y el obrero en su particularidad- su lucha reivindicativa, y también su lucha política. La mujer, por tanto, es doblemente explotada.

 3)      El feminismo, así como las posiciones en una sociedad de clase, expresa tal interés y tal realidad concreta. Por ende, no podemos hablar de un feminismo puro, de un feminismo neutro –como si se tratara de naturalizar con posiciones de “género” y de autonomía-.  Hay un feminismo proletario y un feminismo burgués. El primero es profundamente revolucionario, y se entiende como parte integrante de una proyección que supera al capitalismo. El segundo, es meramente  reaccionario, un  apéndice de la legitimación que la dominación capitaliza.

 En este sentido, podemos identificar que las reivindicaciones feministas se ubican según sus intereses –lecturas- posicionamientos de clase, como también por su factor subjetivo. En este sentido, sumado al feminismo burgués y proletario, podemos ubicar un feminismo que se puede extraer desde los sectores subalternos, pero que en sus propuestas -y en su lucha- expresa intereses reaccionarios, un feminismo desde la cuna posmoderna.

 4)      El humanismo marxista que rescata Mariátegui, plantea que la situación en las relaciones de producción y en el sistema de dominación del conjunto de las mujeres, no es una contradicción, un problema que por tanto, deban asumir  de per se.

 Tal como lo plantea el autor de Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana, el problema del sexo, es un elemento del problema de las clases. Por ende, las banderas del feminismo proletario, son las banderas del conjunto de hombres y mujeres que plantean una lucha contra el modo capitalista en su conjunto.

 Como Guevaristas nos hacemos parte de tales posiciones. Nos nutrimos a la hora de pensar en qué cuestiones, qué elementos tenemos que liquidar con la sociedad socialista por la cual levantamos un proyecto revolucionario desde la trinchera del guevarismo: nuestro marxismo-leninismo. Por ende, es una tarea de suma importancia para este periodo de la lucha de clases, que podamos incorporar, y por qué no,  aportar a las ricas concepciones que nos legaron revolucionarios de tanta importancia para Nuestra América, como lo es José Carlos Mariátegui.

[1] Cuando nos referimos a ortodoxia marxista ubicamos la concepción metodológica de la dialéctica como parte sustancial del análisis, abstracción y transformación de la realidad, entendida como parte integrante de nuestra concepción científica, Se puede revisar ¿Que es el marxismo Ortodoxo, Gerorg Lukacs?.

[2] En relación directa con los planteamientos, anticapitalistas y socialistas –de carácter programático y estratégico para la revolución continental- existe una relación concreta entre el desarrollo político de Guevara y Mariátegui, entendiendo principalmente la contradicción –y la polémica- con el marxismo vulgar, principalmente el estalinista. Cabe como antecedente histórico que tras la muerte de Mariátegui, esta concepción vulgar de la doctrina de Marx, Lenin y Engels comenzó un momento histórico para su desarrollo hasta los años 50 y 60 principalmente con el proceso revolucionario en Cuba.

[3] Las reivindicaciones feministas, Obras Completas José Carlos Mariátegui, Tomo 14, Temas de Educación, Biblioteca Amauta.

 

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