Medios de comunicación antagónicos: la alternativa de la clase trabajadora

Sabemos que transitar por la senda aspirante al socialismo es una tarea compleja, no tan sólo por su fin último, sino por todas aquellas aristas que deben ser contempladas en el camino. Con esto, hablamos de las diversas luchas que poco a poco nos permiten ir avanzando como clase, profundizando y fortaleciendo nuestra consciencia y la de muchos compañeros y compañeras. Entendemos, sin embargo, que todas estas luchas, ya correspondan al sector de los trabajadores, los pobladores, los estudiantes, etc. se unifican y forman parte de nuestra pelea central por el socialismo. En este sentido, reconocemos la importancia de que cada sector de la clase se organice en sí mismo, pero también entendemos que es fundamental que seamos capaces de unirnos y articular nuestras batallas locales, sin perder de vista lo esencial: pertenecemos, trabajadores, estudiantes y pobladores, a una misma clase – la obrera-.

En las últimas semanas, hemos visto cómo el sector de los trabajadores y las trabajadoras ha ido demostrando su descontento a través de distintos tipos de manifestaciones que han contribuido a instalar públicamente sus legítimas demandas. Por una parte, están las protestas de los pescadores en contra de la Ley de Pesca, que lamentablemente, han sido abarcadas, desde los medios de comunicación convencionales, únicamente desde la perspectiva de la criminalización del uso de la violencia, obviando absolutamente que se trata de una respuesta defensiva ante la represión de Fuerzas Especiales. El problema de fondo, las razones que llevan a los pescadores a manifestarse, el abuso, la explotación, han quedado fuera de los registros y de la investigación de canales de televisión, radios y prensa escrita convencional.

Algo similar ha ocurrido con el terrible y lamentable caso de Marco Antonio Cuadra, dirigente sindicalista de los trabajadores del Transantiago, víctima no tan sólo de la explotación, sino también de la represión y persecución política que terminó con su desvinculación de la empresa en que cumplía funciones. Su despido, sin embargo, no le impidió seguir en pie de lucha junto a sus compañeros, pero las condiciones paupérrimas en que el capitalismo mantienen a nuestros trabajadores y trabajadoras, sumado a la impotencia y desesperación, lo llevaron a tomar la decisión de quemarse a lo bonzo. Luego de agonizar 25 días, Marco falleció. Nuevamente nos encontramos de frente con las consecuencias más extremas de la explotación del hombre por el hombre, con los resultados más terribles de un sistema capitalista diseñado para velar por los intereses de la clase dominante, en desmedro de nosotros los explotados.

Este doloroso acontecimiento, sin embargo, fue exhibido en los medios de manera sensacionalista, sin profundizar –una vez más- en las verdaderas causas del asunto. Entendemos, claro, en manos de quiénes están los medios de prensa, y tal vez eso haga que el cerco comunicacional existente, no nos impresione, ya que nuevamente, los ricos y poderosos protegen sus intereses. El problema, en este sentido, es que son los trabajadores y trabajadoras, los y las estudiantes, pobladores y pobladoras, quienes ven, escuchan  y leen las noticias, y nuestro deber como equipo editorial de una revista de carácter independiente, que desde sus ideas lucha por el socialismo, es ser la contraparte de los medios convencionales. Si los ricos cuentan con medios para sociabilizar aquello que les conviene, nuestra clase debe construir una vía no tan sólo alternativa, sino que antagónica. Debemos informar desde nuestra propia vereda, debemos incentivar a los compañeros y compañeras de clase a la lectura, propiciándoles espacios de información sincera y al servicio de nuestras luchas.  Debemos fortalecer los espacios de aprendizaje, debate y discusiones que nos ayuden a avanzar desde lo que llamamos “trinchera de las ideas” al socialismo.

Nuestras opiniones deben ser vertidas en un espacio propio, que nos permita analizar, cuestionar y criticar sin omisiones de la clase dominante, y eso es precisamente lo que, humildemente, pretendemos a través de la revista Nuestra América: propiciar un espacio para la información, las ideas, los análisis y debates de la izquierda revolucionaria. No podemos quedar fuera de las problemáticas que nos atañen como clase, y si estas no se dan a conocer a través de la televisión, debemos ser nosotros mismos quienes las saquemos a la luz, pero no tan sólo de manera expositiva, sino con miras a la reflexión y a la transformación. No informamos ni debatimos para que las cosas simplemente se sepan. Debemos informar y hacer un análisis propicio para la acción y las verdaderas transformaciones que nuestra clase requiere.

Hoy, consideramos de suma importancia poner en la palestra el tema de los trabajadores, específicamente en torno a las deficientes condiciones laborales existentes. Nos corresponde, a modo de responsabilidad, manifestar nuestro apoyo a todos aquellos que han dicho NO + AFP, NI PRIVADA NI ESTATAL, pues el cambio en este sentido, para obtener soluciones concretas, debe ser radical: un sistema de reparto solidario, que efectivamente beneficie a quienes han producido la riqueza a lo largo de sus años de trabajo. Así mismo, es también nuestro deber, posicionarnos ante la vergonzosa gestión de la dirigencia de la CUT (en manos del PC y el PS) en relación con el tema del salario mínimo, recalcando su inconsecuencia y falta de ética, al contentarse con una cifra inferior a la que ellos mismos rechazaban durante el gobierno de Sebastián Piñera, pero que hoy, con la Nueva Mayoría en el gobierno, aceptan sin pensar en las verdaderas necesidades de la clase trabajadora.

Ante un panorama tan nefasto como el descrito, con un compañero muerto, con nuestros pescadores siendo reprimidos, con la dirigencia de la CUT -que prefiere velar por los intereses de la clase dominante en desmedro de los de la clase obrera-  no queda más que propiciar medios de comunicación con una línea editorial acorde a nuestra realidad y necesidades. “Nuestra América”, pretende ser un aporte en este sentido, con informaciones verídicas, con análisis de corte clasista, invitando a nuestros lectores a hacerse parte de este proyecto, escribiendo artículos que nos comprometemos a difundir por este medio, ante la urgencia de abrir espacios de encuentro y debate al interior de nuestra clase. Informar y posicionarse como corresponde no es una necesidad, sino un imperativo revolucionario.

Comité Editorial

Revista Nuestra América

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