La Diplomacia “Fría, pero correcta” del Imperialismo en Chile: el patrocinio de la explotación 1963 -1973

La Diplomacia “Fría, pero correcta” del Imperialismo en Chile: el patrocinio de la explotación 1963 -1973

David Cabezas García-Rico, Militante Colectivo Poder Popular

La noticia publicada en el diario electrónico  de “La Tercera” -el 24 de mayo del 2014[1]– sobre los archivos desclasificados de la intervención de Estados Unidos en Chile, no es una novedad. Sin embargo, es lógico que temas de esta trascendencia no sean abordados en toda su complejidad por los medios burgueses de comunicación, como así también, no sea materia que esté incluida en el currículum escolar nacional, ni se conciten debates en universidades o círculos de intelectuales. Tampoco es sorpresivo que no sea un tema de discusión que cuestione las relaciones diplomáticas o el Tratado de Libre Comercio –TLC- con EE.UU, firmado el 06 de junio del 2003 en Miami, en donde  el senado y la cámara de diputados se pronuncien tan eufóricamente, como lo han hecho con la exigencia de soberanía marítima por parte de Bolivia. Por lo demás, no hemos visto al ministro de la cartera, Heraldo Muñoz,  emitir algún comentario con respecto al tema.

No nos extraña ni nos conmociona dicha noticia, de hecho, nos parece una acción propia del imperialismo para con sus sectores de influencia. En este caso, el imperialismo norteamericano abogó por mantener bajo control absoluto la política que impulsan sus países dependientes -Chile en este caso-, como también, mantener sin muchas variaciones los capitales intervenidos como Anaconda Copper Company y la Kennecott Corporation -dueñas de las minas de cobre “Chuquicamata” y “El Teniente”- respectivamente, por esos años. Esto, en directa consonancia y estrecha alianza con la burguesías nacionales -tipificadas como patriotas y antiimperialistas por los PC’s Latinoamericanos-, hoy protegidos y representados por la “Nueva Mayoría” (PDC, PRSD, PPD, PS, PCCh, IC, FDN, MAS)[2].

Curioso nos parece, por lo demás, que actualmente el PCCh  y el PS negocien y convivan, formando alianzas y coaliciones políticas con el Partido reconocido como cómplice y activo promotor de la dictadura Cívico-Militar que derrocó al gobierno de la Unidad Popular (UP), liderada y conducida por el Presidente Salvador Allende (PS): hablamos del Partido Demócrata Cristiano. Creemos que existen dos explicaciones para que dichos partidos formen una coalición política llamada “Nueva Mayoría”, con los partidos de la Burguesía Monopólico-Financiera: o no aprenden de la historia o simplemente son TRAIDORES del pueblo trabajador, explotado y excluido de Chile.

Sin embargo, por muy obvia que nos parezca esta noticia, creemos que no la podemos dejar pasar sin darle un respectivo análisis, principalmente dentro del impacto que tiene en nuestro presente aquella intervención.

 ANTECEDENTES DE LOS DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS

Estos documentos se suman a la investigación realizada en 1975 por el senador Frank Church, junto a una comisión del senado de los EE.UU sobre las actividades clandestinas -financiamiento a partidos políticos, prensa y grupos paramilitares, conspiración golpista con mandos de las FF.AA de Chile, entre otros- que realizara desde 1963 a 1973, conocido como informe Church.

En 1999, con la detención de Pinochet en Londres, el senado de los EE.UU exigió al gobierno norteamericano que presentara un informe escrito sobre las acciones encubiertas de la CIA (Central Intelligence Agency) en Chile. El informe arrojó la desclasificación de unos dos mil doscientos documentos de la Agencia, a los que se suman unos tres mil ochocientos de la Casa Blanca, del Consejo de Seguridad, del Pentágono y del FBI (Federal Bureau of Investigation), sumando los dieciocho mil del Departamento de Estado. Estas acciones serían concitadas por distintos organismos y entidades como el presidente Richard Nixon, el comité 40[3], la CIA, el embajador Edward Korry, mencionando sólo algunos.

El informe Church considera que la intervención encubierta realizada en Chile es una contradicción con los discursos formales e ideales que propugnaba -y propugna-  EE.UU en cuanto a la defensa de la democracia y la no intervención en asuntos internos de otros Estados. Por otro lado, el informe reconoce que antes de 1973 en Chile, como es sabido, había una democracia plena, ratificada por la sociedad civil que dirimía sus diferencias con sus representantes políticos en el congreso.

LOS CÓMPLICES DE LA INTERVENCIÓN

 Los niveles de intervención en Chile se entienden a partir de los sucesos recientes en el continente para la época, específicamente con la presión que ejerció la Revolución Cubana en 1959, hito que estimuló la conformación de diversos grupos y organizaciones revolucionarias con clara definición clasista, anticapitalista y antiimperialista. Esto obligó a EE.UU a transformar radicalmente su política exterior con el Caribe y América del Sur, diseñando un proyecto Político-Económico-Militar que asegurara, por una parte, el “desarrollo” del tercer mundo con reformas sociales “radicales”, que apaciguara la aparición y proliferación de grupos Marxistas, que según los mismos EE.UU, estaban financiados por Moscú; por otro lado, asegurar el dominio ideológico, político y económico de EE.UU sobre los recursos naturales de América. A este proyecto se le denominó “Alianza para el Progreso”.

En el plano Militar, el Estado del Norte, consiguió una coalición militar anticomunista mediante el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en 1947, y el Programa de Ayuda Militar PAM, al que Chile suscribió en 1952. A esto se suma la Escuela de las Américas, base militar norteamericana que hasta 1984 se ubicaba en el Canal de Panamá, en donde se entrenaron oficiales latinoamericanos de diversas nacionalidades. Entre las materias vistas por los militares latinoamericanos se encuentra, a mediados de los 60’, manuales de tortura, como así también ideología anticomunista y filosofía contrarrevolucionaria. Según el periodista Manuel Salazar, el promedio de gasto de los EE.UU durante 1945-1991 -duración de la guerra fría- totalizó unos US$351,8 billones, en dólares del año 2000. Todo este empeño buscó una reformulación de las FF.AA del continente. Esta reorientación, en su base teórica, implica según el informe Church “técnicas contrainsurgentes con el fin de combatir la insurgencia guerrillera en las urbes y en el campo”. Claramente la nueva función de las FF.AA latinoamericanas era, más allá de la defensa de las fronteras, la lucha contra el “enemigo interno” conceptuado como “subversivo”, constituido por fuerzas antinorteamericanas o antiimperialistas.

El profesor Luis Corvalán, a partir de su estudio del Informe Church, indica que EE.UU tuvo un particular interés por Chile en tanto que “los EE.UU requirieron elegir un país de la región en el cual la aplicación de sus programas modernizadores alcanzara un nivel modélico capaz de configurar una opción atractiva frente a la revolución cubana” en donde Chile fue el elegido para cumplir ese rol. “Chile –continúa-, en consecuencia, debía constituirse en el paradigma del componente reformista y modernizador de la política hemisférica norteamericana, encarnando un contra modelo a la revolución cubana destinado a ejercer un efecto ejemplar sobre el resto del continente” (Corvalán; pág. 37).

Este esfuerzo por ser el “espíritu” de la Alianza para el Progreso debía ser llevado a cabo por un agente interno del país. Para ello EE.UU evaluó entre las distintas fuerzas existentes en Chile que se opusieran a la candidatura de Salvador Allende, que en 1964 había estado a punto de ganar las elecciones. Dentro de sus opciones, el PDC y el Partido Radical (PR), eran quienes tenían proyectos políticos más afines a los intereses Norte Americanos, y además, contaban con una base social amplia que pudiera hacer frente a la candidatura de Allende. Finalmente el PDC era el partido que le entregaba mayor seguridad a la Casa Blanca para oponerse al proyecto de la UP, por lo cual le fueron entregadas diversas sumas de dinero entre 1962 y 1973 -incluso posterior al golpe Cívico-Militar- que iban destinados para fortalecer al PDC, ayuda económica al gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, también para fortalecer organizaciones de pobladores y campesinos de aquel partido y donde destaca la suma de US$2.600.000 para apoyar la candidatura de Frei Montalva en 1964.

La intervención de los organismos de inteligencia de EE.UU alcanzó también la infiltración en el congreso, infiltración en los medio de comunicación, infiltración en organizaciones sociales y de trabajadores, infiltración en los servicios de seguridad, de inteligencia y de las FF.AA de Chile.

Hacia 1970, y con el fracaso de la contra campaña a la candidatura de la UP, la Casa Blanca dispuso de dos medidas destinadas a evitar que Salvador Allende asumiera como presidente. Ambas medidas, que funcionarían de forma paralela, iban orientadas hacia el desencadenamiento de un golpe militar. “Track I” o “maniobra Rube Goldberg”, según Luis Corvalán, “consistía en lograr que el 24 de octubre el Congreso Pleno eligiera a Jorge Alessandri como presidente, quien a continuación renunciaría dando así paso a nuevas elecciones en las cuales Frei levantaría su candidatura. La otra variante consistía en conseguir que el mandatario invitara a los militares a que tomaran el poder, luego de lo cual se clausuraría el Congreso y se llamaría a nuevas elecciones, a las cuales Frei postularía” (Corvalán; pág. 57). “Track II” estaba dirigido a estimular y promover de manera activa entre los militares chilenos un golpe de estado en contra de Allende. Para llevar a cabo esto era necesario deshacerse de Schneider.

Paralelamente a esto, la CIA dispuso US$2.200.000 para apoyar a “El Mercurio”, principal periódico del país, y destinados a allanar el camino para el golpe Cívico-Militar. Además se elaboraron varias revistas, libros y estudios especiales. También se financió propaganda en radios controladas por la oposición, como así también, en varios programas de televisión de tres canales distintos –no especificados-. Así se contabilizan aproximadamente US$8.000.000 entre 1970 y 1973 destinados a medios de comunicación, partidos políticos de oposición, y en menor medida a entidades privadas como la SOFOFA. El fin era derrocar al gobierno de Allende.

Otros hechos que podemos mencionar son la planificación del asesinato del General René Schneider, el asesinato del General Carlos Prats; financiamiento, preparación paramilitar y entrega de armamento al aparato de choque y pelea callejera de la Ultraderecha “Frente Nacionalista Patria y Libertad” (FNPL) y, la extraña aparición –y desaparición- de la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) quienes se adjudican la muerte del Ministro del Interior de Eduardo Frei Montalva, asesinado el 7 de junio de 1971, hecho que agudizó las contradicciones entre el PDC y el gobierno de la UP.

“Hacer que la economía aúlle” indicó Nixon a sus agentes, para que entendieran la repercusión que debía tener el plan de intervención en Chile. Vemos que estos documentos dan cuenta concretamente de la intención imperialista del gobierno del Norte con Chile, lo que podemos extender a todos los países de nuestra América Latina y el Caribe.

Los sucesos de Bahía de Cochinos en Cuba, la caída del Presidente Jacobo Arbenz en Guatemala, el golpe de Estado contra  João Goulart en Brasil, el apoyo al golpe militar de Juan María Bordaberry en Uruguay, la Operación Cóndor en Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador. Todos ocurridos entre 1954 y 1980, promovidos, financiados e instruidos por EE.UU. Incluso, podríamos hablar de la intervención de Norte América desde las independencias nacionales del continente durante el siglo XIX.

Por nuestra parte, como escribiera Lenin hace 98 años, comprendemos el Imperialismo como la última etapa de desarrollo del Capitalismo, hoy en su fase Neoliberal. Esto significa que la única posibilidad de supervivencia que tiene el Capitalismo como sistema económico, es la profundización incesante de las actuales condiciones de explotación: privatización de servicios públicos (Educación, Salud, Vivienda, Agua, Transporte, etc.), precarización del trabajo y súper explotación (Subcontrato,  despidos injustificados, persecución sindical, etc.), devastación socio-medio ambiental (Hidroaysén, Agrosuper Freirina, CCU Paine, etc.), exclusión (Sistema Binominal y su reforma, conformación de la colación “Nueva Mayoría”, Asamblea Constituyente y su decisión desde las cúpulas partidarias, etc.), entre otros.

En el actual período de Estabilización de la Lucha de Clases, la Democracia Restringida y el Estado Policiaco y Contrainsurgente aseguran lo antes mencionado, canalizando el descontento social a través de la Institucionalidad Burguesa y la ilusión de mejoras en la calidad de vida a través de reformas. Por otro lado, aquellos/as que no creemos que esta institucionalidad diseñada por y para los ricos pueda solucionar nuestras actuales condiciones de vida y, por lo tanto, creamos consciencia y organización popular de bases, sabemos que la persecución, la represión, la criminalización y los montajes –como el que afectó a Camilo Díaz- estarán presentes mientras no seamos capaces de unir a la izquierda. Y, sobre todo, a la izquierda revolucionaria, en un proyecto político en común, que sea capaz de proponer y dar una alternativa revolucionaria para el pueblo trabajador explotado y excluido del campo y la ciudad en Chile. ¡Nuestra alternativa es el Poder Popular!

La publicación de este artículo es un aporte a la reflexión en torno al papel que juega la “Nación más democrática del Mundo”, aquella que en todos sus discursos apela a la “Libertad” y la “Soberanía” de los pueblos, a su “Libre Determinación”, a la “Paz” y al “Diálogo”. Para ello proponemos la siguiente pregunta a propósito del nuevo gobierno de la Derecha y el apoyo del PCCh en él: ¿Podemos hablar de Democracia en Chile?

Bibliografía Utilizada y Recomendada

  • Ahumada, Mauricio; Garcés, Mario; Naranjo, Pedro; Pinto, Julio (editores) “Miguel Enríquez y el proyecto revolucionario en Chile”. LOM: 2004
  • Corvalán, Luis “La secreta obscenidad de la historia de Chile contemporáneo”. Ceibo: 2012.
  • Lenin, Vladimir I “Obras Escogidas: El imperialismo, fase superior del Capitalismo”. Progreso.
  • Salazar, Manuel “Las letras del Horror. Tomo I: La DINA”. LOM: 2011.

 

[1] Link: http://diario.latercera.com/2014/05/24/01/contenido/pais/31-165178-9-eeuu-publica-mas-de-350-documentos-sobre-chile-entre-1969-y-1973.shtml

[2] En orden: Partido Demócrata Cristiano, Partido Radical Social Demócrata, Partido por la Democracia, Partido Socialista de Chile, Partido Comunista de Chile, Izquierda Ciudadana de Chile, Fuerza del Norte, Movimiento Amplio Social,

[3]Su propósito era ejercer el control político sobre las acciones encubiertas en el exterior: evaluación de los objetivos de las propuestas de los demás organismos, supervisar si cumplía objetivos y si son acorde con los intereses de los EE.UU, además enmarca las acciones encubiertas de tal manera que pudieran ser desautorizadas en el futuro o negadas por el gobierno o el presidente de los EEUU.

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